No voy
a prometer nada. Quien avisa es avisador, y como no sé con qué tiempo o ganas o
inspiración me voy a encontrar para escribir, prefiero dejar la solución al
devenir de los acontecimientos.
Como no
se encuentra el tiempo que uno quisiera para poder escribir y poner al día a
todo el mundo, quizás este sea un medio más directo y accesible, aunque también más generalista, pero se da como para compartir
experiencias y pensamientos o reflexiones. Algunas veces serán más imágenes que
texto, otras más texto que imágenes. ¿Algún video? Quizás.
El
título/nombre del blog hace referencia a dos libros, de obligada lectura para
quien no los haya leído, que son “Los Papalagi” y “El Antropólogo Inocente” me
pareció que así, de primeras, esto va a tener una pinta entre el uno y el otro.
Seguro que menos simpático, pero al menos compartirá el “proceso de
extrañamiento” como se ha venido a llamar en Antropología ese momento en el
que, llegado a algún sitio, algo te sorprende cual paleto que sale del terruño
por vez primera.
El
nombre es también lo suficientemente vago como para que pueda usarlo más allá
de esta experiencia en Cusco y que me sirva para cada vez que me apetezca
compartir algo, sea en el país que sea que me encuentre en ese momento.
Aquí lo
dejo por ahora, espero pronto estar contándoos algo de verdad.