Pero eso se irá decidiendo poco a poco, y ahora toca contaros un poquito el viaje a Machupicchu. Como sabéis, es Patrimonio de la Humanidad y ha sido nombrado una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. Además de eso es el destino turístico más visitado de toda América, y uno de los más visitados del mundo, y por lo tanto es una fuente de ingresos muy importante para el país, y más todavía para Cusco. En realidad, Cusco entero vive de Machupicchu y otros centros arqueológicos tanto Incas como pre-incas. Cusco ciudad apenas tiene un par de industrias venidas a menos, y no existe el sector productivo. Vive enteramente del turismo y los servicios derivados de éste. El resto de la provincia, está plagada de minas y otras actividades extractivas.
La entrada al santuario está limitada a 2500 personas diarias. Y la media en lo que va de año es de casi 2000. Existen diferentes tipos de boleto. Uno te da acceso a lo que (se supone que) fue la zona residencial, administrativa, militar, la cantera, la visita a un puente Inca que medio se conserva y a la puerta del sol, la que era una de las entradas a la ciudadela. Después te toca pagar aparte si quieres subir al Waynapicchu o al monte Machupicchu y también al museo. Por lo que existen cuatro tipo de boletos con diferentes precios. Además, el acceso a Waynapicchu está limitado a 400 personas diarias en dos turnos de doscientas, unos suben a las siete de la mañana y el otro a las diez. La entrada no es realmente caro. Yo pagué precio de estudiante que son 80 soles (21 euros) y el precio de adulto normal es el doble, 160 soles. Lo realmente caro es el tren para llegar allí. Aunque si tienes tiempo, es cierto que hay otras opciones más baratas.
Entonces, aunque hay opciones para todos los gustos y bolsillos, nuestra aventura, a falta de tiempo, consistió en ir a Ollantaytambo desde Cusco en Combi. Pasamos la noche allí, y visitamos el centro arqueológico del lugar, incluido en el boleto turístico. De ahí, nos fuimos a Aguas Calientes, que realmente se llama Machupicchu pueblo. Ahí fue donde después de buscar un hostal, nos fuimos a subir el Putucusí (un par de entradas atrás en el blog). Como también dije allí, este pueblo fue construido expresamente para alojar a la gente que viene a visitar el Santuario. Si Cusco ciudad vive del turismo, aquí sólo hay restaurantes, hoteles, hostales y poco más. Todo llega vía tren y no producen nada. EL pueblo es feo, y ha crecido desordenadamente. Pero esto no es una novedad en Perú. Así que para ojos del Peruano es un sitio normal y corriente, incluso bonito, pues la mayor parte de las casas están terminadas.
Lo peor de todo es que hay dos empresas que hacen este trayecto, y las dos están concesionadas. Osea, es una empresa extranjera la que se lleva todo este beneficio. Podeis haceros una idea de que no es poca, si calculais que entran unas 2000 personas por día, y más de la mitad de esta gente lo hace por esta vía. Es un negocio perfecto que el Estado Peruano, al igual que hace con la industria extractiva, deja que se enriquezcan las multinacionales, en lugar de aprovechar ese recurso económico para construir hospitales, colegios, mejorar la educación y la sanidad o las infraestructuras del país, por poner un ejemplo. Sin hablar de invertir en políticas sociales, totalmente inexistentes o en una remodelación del profundamente corrupto sistema político.
En fin, la cuestión es que el tren al menos es bonito y te dan de comer. Ya pueden, dado el precio. También, a la vuelta, tuvimos la desgracia de asistir a un desfile de los propios azafatos y azafatas del tren. Allí saltaban y brincaban como cabras con prendas hechas de lana de alpaca que por supuesto te querían encasquetar a "módicos" precios de turista. Después del bochornoso espectáculo nos deleitaron con una supuesta danza tradicional. Esto de explotar la riqueza étnica del país es otra cosa muy común. Probablemente la gente que esté teatralizando eso no ha bailado algo tradicional en su vida. Pero en un país como Perú y en una zona andina, nunca hay que escatimar la posibilidad de explotar lo folklórico, lo tradicional, aún en un contexto tan extraño, poco significativo y alejado de su realidad como el pasillo de un vagón de un tren.
Vale, vale, estoy tardando en llegar a Machupicchu. Bien, nosotros compramos los tickets de bus la noche anterior (19 dólares ida y vuelta. Todo lo que tenga precio en dólares en este país, puedes dar por seguro que te están cobrando cuatro veces más de lo que realmente cuesta el servicio), y al día siguiente nos levantamos a las cinco y media para ir a coger cuanto antes el bus. Al llegar a la parada, la cola era ya considerable. Increíblemente, la cosa estaba bastante bien organizada. En general he de decir que lo que es Machupicchi es de las pocas (¿única?) cosas bien organizadas que he visto en este país. Claro que el propio acceso por carretera al santuario estaría casi prohibido en cualquier país del mundo, pero uno ya, visto lo que ha visto en cuanto acceso e infraestructura, ve las cosas de forma muy diferente y se acaba por adaptar.
Hay otra opción que es ir caminando. Puedes tardar como una hora u hora y media, todo cuesta arriba. Como el sitio de santuario es grande, y sabíamos que el día iba a ser largo, decidimos ir en bus para aprovechar bien el tiempo dentro del santuario. Decisión de la que no nos arrepentimos, porque después de subir y bajar a la Montaña Machupicchu, quedan pocas ganas de seguir caminando. Y realmente el camino hacia abajo no es nada que no veas desde el propio Machu Pichu y ya si has subido al Putucusí, no te pierdes absolutamente nada. En realidad, las vistas las puedes ver igualmente desde el bus, también.
Bueno, pues estamos dentro. La entrada se hace relativamente rápida y somos de los primeros en entrar. De hecho en la primera hora, con pocas personas nos cruzamos por el lugar. No os voy a contar las diferentes partes que tiene el Machipicchu ni las interpretaciones de lo que pudo ser o no fue. Hay miles de libros, y sino, la wikipedia cuanta muchas cosas sobre el sitio. Todas ellas más fiables probablemente que cualquier guía que podáis encontrar en el sitio. Y para ello os contaré una anécdota que describe muy bien la idiosincrasia de las gentes peruanas. Resulta que para un peruano es biológicamente imposible decir "no se". Simplemente es una respuesta que no entra dentro de su abanico de posibilidades. Es como si les fuese imposible vivir con la incertidumbre, o reconocer que desconocen algo. Podemos suponer que es también porque son muy amables y no quieren dejar al pobre "gringo" sin su información. Consejo; si una respuesta a una pregunta por un lugar, persona, hora, cosa o información cualquiera empieza por "de repente..." no hagáis caso. Esa persona no tiene ni puta idea de lo que le estás preguntando y te está mandando a donde da la vuelta el viento. Con suerte. Esto me ha llevado algún tiempo llegar a comprenderlo, y sobre todo muchas pérdidas de tiempo y paciencia. Para aclarar, en español de Perú "De repente" significa "quizás, a lo mejor, puede que" Aunque en este contexto yo directamente lo traduzco por "Pues no tengo ni la más remota idea, pero voy a decir una cosa aleatoria, aparentando que realmente sé de lo que estoy hablando, te mando al quinto carallo, y me quedo tan tranquilo". Literalmente.
Ya, la anécdota. Bien, estábamos yo e Irene sentados en la zona donde se controla el acceso al Waynapichu, donde se encuentra esta piedra;
Mientras estábamos sentados llegaron varios grupos con guías. El primero, en inglés, les pregunta a su grupo que qué pensaban que representaba aquella piedra. Uno dice que la piedra parece armadillo. El guía dice que no. Vuelve a intentarlo. Representa las montañas de atrás, pues tiene la misma silueta. El guía vuelve a negarlo. Los guiados se rinden y el guía dice que la piedra representa un Cuy, que es como llaman aquí, procedente del quechua, a los conejillos de indias. Animalitos que se comen en esta zona de los andes, y que conviven con ellos en sus casas como si fuesen una piara de cerditos pequeños, alimentándose de los restos de comida y que, según explicó el guía era un animal sagrado para los Incas. Segundo grupo, hablando en portugués. Llegan, se ponen en frente del pedrolo, y el guía todo pancho suelta que esa era una piedra sagrada porque representaba un armadillo y el armadillo era un animal sagrado para los incas. Tercer grupo, este en español, llega al lugar, y le explica a los turistas que aquella piedra representaba las montañas de atrás, pues era la misma silueta, y como sabíamos, las montañas eran sagradas para los Incas. La conclusión fue clara; los peruanos también saben metértela doblada sin poner el "de repente" al principio de la frase. Bien al contrario, pueden incluso parecer completamente seguros de la información que están dando !!
Bueno, bromas aparte, la conclusión es que básicamente, tras la llegada de los españoles y la posterior destrucción de los lugares sagrados, y sobre todo la gran matanza, esclavización y pérdida de vidas en la sociedad Incaica, lo que eso supuso fue una desaparición total de los conocimientos y cultura Inca. Y ahora lo que existen son cientos de interpretaciones. Cada una basada en cientos de evidencias que se pueden interpretar de mil maneras. Para mí, y ahí continúa esta idiosincrasia del peruano, pero también una estrategia comercial y turística. Personalmente he visitado muchos lugares en los que no se sabía con certeza el significado de una pintura, la utilidad de una construcción, el lugar que ocupaba una estructura o determinado monumento. Y precisamente sé esto porque esa es la información que se me ha dado, o que he podido leer. No todo se sabe, y muchas cosas nunca se llegarán a saber porque su contexto no existe, porque se ha perdido la información con la que podemos interpretar o entender algo. Bien, aquí no se puede dar esa sensación. Puede que en parte por esa incapacidad del no poder decir "no sé", pero también en parte porque se ha creado un gran mito en torno al lugar que hay que mantener con afirmaciones exactas, con hechos concretos, con informaciones que irrefutablemente demuestren la importancia del lugar.
Y lo cierto es que se sabe bien poco de manera certera. Por ejemplo, el propio nombre "Santuario" hace pensar directamente que es un lugar religioso. Pero en realidad no lo era. En cada ciudad Inca tienes el templo del Sol y el templo de la Luna, como en Ollantaytambo, Cusco y casi cualquier ciudad de origen Inca. Eso no convierte a estas otras ciudades en Santuarios. Es como si a cada parroquia la llamamos santuario porque hay una iglesia. Es probable que el lugar fuese más una ciudad administrativa/militar, donde por supuesto había zonas de vivienda que no eran más sagradas que cualquier otro espacio. Pero, otra vez, parece que los Incas eran una sociedad extremadamente religiosa donde todo tenía significado sacro, o no lo tenía. Desde luego, yo diría que hay mucho de idealización y pocos indicios. Pero por supuesto, el mito vende y bien. Y si no hay pruebas para lo uno, tampoco para lo otro, quiero decir, que yo no tengo más razón que el que dice que esa piedra es un cuy, o las montañas o el armadillo. Pero probablemente, y si lo digo de manera convincente, tampoco tendré menos.
Menudo ladrillazo. Y os pensabais que os iba a hablar de lo bonito que era el lugar. Qué poco me conocéis. Pero sí, además de todo esto, el lugar es precioso. Sin importar que no se sepa qué es cada cosa, que no haya carteles explicativos por ninguna parte (esto dejaría sin trabajo a muchos guías del lugar, así que tomemoslo como una política social del país en favor de la creación de empleo) y que no haya donde comprar agua o ninguna fuente para beber, en un lugar donde de media la gente pasa cinco o seis horas, el lugar es precioso. Además de la visita a la zona arqueológica, esa que veis en todas las fotos típicas, nuestra entrada era la que incluía la montaña Machupicchu. Y fueron dos horas de subida bastante fuerte bajo un sol que no ayudaba precisamente. Pero el esfuerzo tuvo su recompensa, y estas son las vistas desde allí arriba.
Como curiosidad, decir que en lo más alto de la montaña había dos policías, con los que todo el mundo se sacaba fotos. Por lo que les escuché, resulta que los mandan en parejas una semana, y durante una semana tienen que subir y bajar cada día esa pedazo de mole. Después los devuelven a sus destinos habituales. Dado que el trabajo habitual de un policía en Cusco es estar en una esquina o bien llamando por teléfono, tomando un helado, comiendo un bocadillo o charlando con el/la compañera y que lo más cerca a trabajar que hacen es pitar, desde ese mismo sitio, y mover el brazo en alguna dirección (siempre indicando lo mismo que el semáforo, por lo que su trabajo es realmente inútil) este destino debe ser realmente un castigo para todxs ellxs.
