mércores, 28 de maio de 2014

De viaje…


Pues llevo unos cuantos días de silencio, y es porque he estado viajando aprovechando la visita de Irene, que fue compañera de piso durante unos meses cuando vivíamos en Dublín.  Aprovechando su visita, compramos el boleto turístico, el cual te da acceso durante diez días (el boleto completo y dos el parcial) a los principales centros arqueológicos de Cusco. Fue el momento también de visitar, por fin, el famoso Machupicchu, y, de sorpresa y totalmente improvisado, nos fuimos a Bolivia, al lago Titicaca a ver la Isla del Sol. Os iré contando capítulo a capítulo, conforme vaya encontrando un poquito de tiempo para escribir, y, ahora sí, con más fotos que palabras, que dicen que dicen más ;)


Por poneros un poco al día, también, os cuento que por fin durante esta semana empezaré el voluntariado con la ONG Derechos Humanos Sin Fronteras. El voluntariado es para hacer etnografía, así que feliz por poder llevar a cabo un poco de trabajo antropológico. Esta será mi actividad principal durante los dos próximos (y si todo sigue como hasta ahora, últimos) meses en Cusco. Así que más adelante, y cuando haya trabajado un poco y esté más metido en el tema, os explicaré más y mejor en que consiste mi trabajo allí. Si os produce curiosidad, esta es la web de la ONG.

Y por empezar en orden analfabético y descronológico, os cuento y muestro la que fue la subida al Putucusí. Esta montaña se sitúa justo en frente del centro arqueológico Machupicchu. Subir a ella es gratis, pero bastante duro. Se calcula que son unos 1700 escalones, de piedra y madera. Quien no haya tenido la sensación de caminar en vertical, este es el lugar ideal para experimentarlo. Espero que con las fotos os quede más claro. Primero, os sitúo, para que veáis exactamente donde queda. 

Bueno, esto es un espoiler en toda regla, porque estas fotos las saqué al día siguiente desde MachuPicchu, pero como ya dije, orden descronológico. Bien, en la primera foto es el pico que se ve en el centro un poquito a la izquierda. Y en la segunda el que se ve justo a la derecha. El del centro es el Waynapichu, que es desde donde, básicamente, se sacan la mayoría de las fotos que habéis visto del Machupicchu, y ya os adelanto que no serán las mías, porque cuando compré las entradas, ya estaban agotadas las que te permiten subir ahí. Que están limitadas a cuatrocientas al día.



Pero estábamos con el Putucusí. Que sí, que además tiene un nombre gracioso. Depende de las fuentes que consultes, el nombre quechua Phutuq K´usi puede significar "Montaña Feliz" o "Pepita de Calabaza". Sin tener mucha o ninguna idea de quechua me inclino más por la segunda opción. Al parecer Machupicchu significa montaña vieja y Waynapicchu montaña joven. Sería de esperar encontrar la palabra "Pichu" para montaña, aunque evidentemente puede haber sinónimos o incluso categorías diferentes de montañas que tengan otro nombre... En fin. Esto, con los restos Incas u otros prehispánicos y los nombres quechuas pasa todo el tiempo, porque se destruyó todo y ahora queda interpretar a ojos de buen cubero, si esa frase tiene algún sentido. Os pondré un ejemplo de esto con una roca en Machupicchu de la cual escuché tres interpretaciones totalmente diferentes de tres guías diferentes, los tres acreditados.

En fin, para subir al Putucusí hay que caminar desde Aguas Calientes. Que es el pueblo donde te alojarás la noche antes de subir al Machupicchu. El pueblo es muy feo y de hecho se construyó sólo a partir del auge turístico de Machupicchu expresamente con este fin. El acceso para comenzar el acceso no sólo no está señalizado, sino que además cuando llegas a él pone que está prohibido continuar. Como la mayoría de las normas en este país, te la saltas. Curiosamente, un poco más adelante te encuentras a un tipo apuntando tu nombre. Supongo que es para tener constancia si "se te cobra la montaña". O bueno, lo supuse al comienzo, porque había un hueco para poner la hora de entrada y otro para la de la salida. Pero cuando bajamos ya el tipo debió terminar su jornada laboral y nadie registró que efectivamente salí con vida del ascenso, y todavía peor descenso, al Putucusí.

Comienzas a subir. Se ve alto, pero los escalones de piedra/tierra son seguros y amplios. Te encuentras unas pequeñas escaleras de madera. Hasta que ves esto y te preguntas si realmente quieres seguir subiendo.



Yo, realmente, la pregunta me la hice más por la bajada que por la propia subida. Pero decidí que sí, que tenía que merecer la pena. Aquí otra toma de cómo de inclinada y larga era realmente la cosa.


Pero una vez pasados unos siete tramos como estos, algunos más largos que otros, y dejar abajo la zona de vegetación más selvática, la subida empezaba a tener sentido y merecer la pena. En la primera, podéis ver Aguas Calientes al fondo, en el centro, el pueblo donde empezó el ascenso y que realmente se llama Machupicchu Pueblo, por las razones antes comentadas. Supongo que Aguas Calientes viene por el hecho de las termas cercanas a la ciudad.




Pues Machupicchu Pueblo (o Aguas Calientes) se sitúa a 2040 metros sobre el nivel del mar. Y, como podéis ver, al llegar arriba estamos a 2500. Ya en esta foto se puede ver entre los hierbajos, al fondo en el centro, el centro arqueológico, el Waynapicchu y la base de la montaña Machupicchu a la izquierda. 


Estas son las vistas que tienes al llegar, con la camiseta empapada en sudor y el corazón latiendo a mil, por la altitud y el esfuerzo de subir esos muy variados 1700 escalones.




                          

En esta última foto se puede ver en el centro hacia la derecha el zigzagueante camino por donde suben lo buses para entrar al Machupicchu. Justo después, a la derecha de la imagen, el propio santuario. El pico más alto en el centro de la imagen es la montaña Machupicchu, a la que subiríamos al día siguiente, y el más bajito a la derecha, justo después del centro arqueológico, el Waynapicchu.

Aquí lo dejo por hoy. Para la próxima, seguramente, más de viajecitos y lugares bonitos.

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