mércores, 7 de maio de 2014

Guía de supervivencia. El transporte público.

El transporte más utilizado en Perú son las llamadas “Combis”. Además de estos, existen taxis, aviones, colectivos, camiones…

Un taxi puede ser cualquier coche particular. Existen compañías establecidas, con su cartel, su número de teléfono para llamar y sus licencias. De coger alguno, probablemente esta sea la modalidad más recomendable, aunque en algunos lugares, como en Cusco, es bastante difícil dar con uno de estos. Los taxímetros no existen en este país. Por lo tanto, cada vez que coges un taxi, tienes que negociar. Normalmente, siempre te van a decir un precio un par de soles por encima de por lo que normalmente tu sabes que están dispuestos a hacer el viaje. Mencionar que es el trayecto que siempre haces y que sabes que ese es el precio ayuda a ganar la batalla. Si lo comparamos con los precios en Europa, los taxis aquí son muy baratos, y si vienes de turista o tienes aquí un buen sueldo, una gran alternativa a las famosas combis.

Existen muy pocas paradas de taxis. Al menos señalizadas como tal. Los taxis, en general, van conduciendo y pitando a cada segundo. Y hay cientos. Por lo tanto, si vas caminando por la calle, te sucederá que todos los coches te pitan. No, ni te están piropeando, ni son tus amigos peruanos. Son los taxis llamando la atención del posible cliente. ¿Sabéis eso que siempre habéis visto en las películas de levantar un brazo y que, inmediatamente, aparezca un taxi? Bien, aquí es tal cual. En realidad es casi al revés, son los taxistas quien, en lugar de levantar el brazo, levantan su pito para encontrar clientes. Es como fuese una ciudad de taxis en medio de unos pocos ciudadanos.

Los taxis suelen ser coches viejos, pequeños y sucios. No todos, pero la gran mayoría. Lo de ser pequeños ayuda mucho siendo la forma de conducir en Perú un auténtico caos. Entonces, estos taxis pequeños pueden posicionarse en cuatro carriles cuando realmente hay sólo dos. Y adelantar en zigzag sin problema. Además, esto no es motivo de multas. Si está permitido o no, no lo sé, pero nadie te va a multar porque esa es la forma normal de conducir aquí. Personalmente, ya le he pillado el gusto, y se siente como estar conduciendo en un videojuego, pero con las ventajas de estar en el mundo real.

Pero también hay una modalidad que, al parecer, es un invento peruano al mundo. Las mototaxis. Os dejo una foto a continuación de una muestra representativa. Parece ser que fue en Iquitos donde tuvieron esta gran idea. Iquitos es una ciudad aislada en medio de la Amazonía peruana. La única forma de llegar es o bien en avión, o bien en una travesía por barco a través del Amazonas que dura, como mínimo, tres días. En otras zonas aisladas del país se adoptaron también al mismo tiempo.


La presencia de esta modalidad de transporte público es, de todas formas, muy desigual. En la ciudad del Cusco no se ve ninguna, a menos que te vayas a las afueras, al barrio de Santiago o San Jerónimo. Sin embargo otras ciudades como Chincha, o incluso en Lima, se ven mucho. En otras, son casi lo único que existe.

Por supuesto, existen aeropuertos, y siendo Perú un país tan extenso, hay bastantes repartidos por la geografía del país. Concretamente hay 74  aeropuertos diferentes. Alguno más en proyecto. Entre estos 74 sólo hay un aeropuerto internacional; el de Lima. Pero no contentos con esto, son muy pocas las conexiones que existen entre estos 74 aeropuertos y normalmente, debes viajar siempre a Lima para ir a cualquier otro sitio en el país. Esto es bastante ridículo y encarece los viajes. Pero Perú es un país con un centralismo muy marcado, y claro, esto, beneficia a la Capital en diversas formas.

Si el aeropuerto en Cusco fuese internacional, ¿quién iba a pasar a visitar Lima? Mi teoría es que bastante menos gente de la que lo hace actualmente. Cusco es la ciudad más visitada de toda América del Sur por turistas a lo largo del año, y en este sentido, Lima no podría quedarse tranquila sin llevarse su parte económica del trato.

Para más inri, viajar en avión dentro de Perú, dependiendo de la compañía, tiene diferentes precios para nacionales y extranjeros. Los precios pasarán automáticamente a estar en dólares y seguramente a ser una cantidad más alta que en soles, por lo que el precio, automáticamente, se cuadriplica, como poco.

Existen también buses, que conectan las ciudades entre sí. Lima – Cusco por ejemplo, es un precio bastante aceptable, tienes un precio fijo que no suele cambiar salvo en determinadas fechas, y en poco menos de 24 horas de camino, recorres los 1104 kilómetros que separan las dos ciudades. Sí, 24 horas, donde ves todo tipo de paisaje, la desértica costa peruana, los Andes, subes a casi 5000 metros, para luego volver a bajar a los 3400 donde se sitúa el Cusc

o. Yo he hecho este trayecto en coche y hemos estado 27 horas conduciendo. Por lo que para llegar en menos de 24 tienes que ir en modo carrera, no en modo viaje. Muchos autobuses no adelantaban por carreteras, en muchos tramos, de tierra, con piedras en medio obstruyendo el camino, tormentas eléctricas, granizadas, lluvias torrenciales… Os puedo asegurar que se sentía más como una carrera de obstáculos que como un viaje a otro lugar.

Al parecer, las compañías de buses difieren mucho entre unas y otras. Desde el precio hasta la calidad y edad de los coches. Es por ello recomendable informarse antes de emprender viaje si uno no quiere tener sorpresas de quedarse tirado en medio del viaje porque el bus es viejísimo o arriesgarse más de lo debido porque en ese trayecto de 24 horas va un solo conductor.

Otra cosa curiosa de estos autobuses es que muchos funcionan también como empresa de transportes. Entonces, tu puedes enviar un paquete a otra persona a través de un bus. La otra persona deberá ir a recogerla al “terminal terrestre” (estación de buses) y llevárselo a casa desde allí. La ventaja de este sistema, es, también, lo económico de los precios.

Y por fin, le toca el turno a las famosas y tan usadas “Combis”. Su status es contradictorio en el país. La gente los usa, porque no hay otra cosa, pero la forma en que tratan al viajero, su forma de conducir, siendo no peligrosa sino temeraria y las condiciones de los vehículos los ponen continuamente en tela de juicio. Los intentos de los gobiernos por erradicar esta forma de transporte y mejorarla parecen siempre avocados al fracaso. La única parte buena; hay muchas líneas, te llevan casi a cualquier lugar, y son bastante baratos. Dentro de la ciudad de Cusco, cualquier viaje son 70 céntimos de sol. Al cambio, unos 18 céntimos de euro.

Como no existe un horario, o una frecuencia fija de las líneas, y además cambian su itinerario cada cierto tiempo y por motivos varios, el sistema para saber cómo llegar a un sitio es preguntarle a la persona que abre y cierra la puerta y también cobra el pasaje. Al contrario de lo que sucede en la mayor parte del mundo occidental capitalista, aquí se paga al salir. Entonces, esta persona, llegada la combi al paradero, abre la puerta, baja y empieza a gritar el itinerario. Existe incluso un deje, una forma de decirlos. Normalmente todo seguido, rápido, sin parar, sin muchos espacios y nombrando las paradas más conocidas. Por supuesto, existe espacio para la innovación y el gusto personal en este ámbito. Te subes, y esta persona va a ir nombrando, voz en grito, las paradas. Cuando quieras bajarte, tienes que decir, también voz en grito dependiendo de tu distancia con la persona, “¡baja!”. Entonces él dirá “Baja, baja, (nombre de la parada) baja” Y el conductor entiende que tiene que parar para que alguien baje. Mientras estás bajando, esta persona dirá “Baja, baja, baja…” Un número indefinido de veces, para que el conductor entienda que todavía no puede arrancar. A continuación, si sube alguien, dirá “Sube, sube, sube” para que el conductor sepa que no debe arrancar todavía. Cuando pueda, él dará la señal un “¡

    a o “!que decir, tambina  debe arrancar todav todavien baje. Mientras estando quieras bajarte, tienes que decir, tambina Avanza, avanza!” o “¡Vamos, vamos!”.

En hora punta, ir en una combi es como entrar en una lata de sardinas bien apretada. Los conductores y sus copilotos (estos que gritan las paradas) parecen no tener un sentido del espacio muy desarrollado, y meten a gente y les gritan que se aprieten y hagan cosas imposibles mientras conducen como locos a la carrera con otras combis. Esto hace del viaje una aventura bastante curiosa.  El tamaño de una combi puede variar, desde las que son poco más que una furgoneta tipo “Berlingo” o “C-15” hasta autobuses pequeños. En las primeras fácilmente puedes ver entre sentadas, agachadas o intentando ir de pié entre 25 o 30 personas fácilmente. En un autobús, de las combis más grandes, donde deberían coger unas 40 personas, pueden entrar fácil unas setenta u ochenta.

Pero, quizás, lo más divertido de ir en una combi es vernos a los occidentales de turno obligados a gritar en un espacio público. Viniendo de España o en general del sur de Europa, a una gran mayoría no le supondrá un gran problema, pues el volumen de las conversaciones “normales” entre personas en estos países tiende a ser aptos para sordos sin audífono. Pero para el resto de Europa, o para un americano o Canadiense, la cosa cambia y cuando tienen que bajar, notas cómo van planeándolo, y se ríen entre ellos por haber alzado la voz en público.  Reconozco que, personalmente, tampoco me gusta el sistema. E imaginaos en la famosa combi de capacidad 20 personas pero llena hasta los topes con 40, en la parte de atrás de todo, cuando quieres salir, no hay espacio para una mosca, y tienes que gritar “BAJA”, que te escuche el tipo, que se lo diga al conductor, y cual Rambo en medio de la selva, tienes que llegar, a través de empujones y “apartamientos” de gente hasta la puerta de salida.

Intentaré, más pronto que tarde, grabar un vídeo de alguna parte de todo este proceso, para que realmente podáis entender el proceso como es debido.


Vaya ladrillazo que os he metido. Y aún parece que queden muchas cosas por decir. Y es que para un Papalagi, muchas de las cosas que suceden aquí con los transportes públicos sin directamente de cárcel. Y lo serían en cualquier país occidental. Pero no en la mayoría de países del mundo, como cualquier viajero habrá podido comprobar. En fin, ahora no tenéis excusa si algún día decidís viajar a Perú y queréis moveros libremente y con conocimiento por este bonito país.

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