martes, 6 de maio de 2014

Guía de supervivencia. El “Sencillo” en Perú.

El sencillo en Perú es una cuestión de importancia capital. Cualquier persona en Perú debe salir de casa con tres kilos de monedas en sus bolsillos si quiere ser capaz de pagar cualquier cosa que necesite comprar.


Sencillo no es otra cosa que tener cambio. Monedas, suelto. Pero en Perú parece que los nuevos soles se vayan a acabar al día siguiente y necesiten hacer acopio de todas las monedas que sean capaces. Es como si la moneda de uso corriente fuese de edición limitada y ansiaran cada una como si supiesen que al día siguiente esos cincuenta céntimos van a doblar o triplicar su valor. 

Por lo tanto, si sales con un billete de diez y la cantidad a pagar es menor de cinco, te pondrán mala cara. Si ya quieres pagar con uno de 20, puedes tener problemas: por mucho que ansíen el sencillo, parecen no ser capaces de acumular nunca más de 10 o 15 soles cambiados. Aunque sea el final del día y hayas visto salir y entrar a 500 personas en el local. Intentar pagar una cantidad menor a 15 soles con un billete de 50 es una misión imposible. Y finalmente, salir de casa con un billete de cien soles, es como salir de casa sin dinero. En la vida real, tiene el mismo valor, pues a pesar de que los cajeros te lo dan, en ningún pequeño o mediano negocio te lo van a aceptar bajo la premisa de no tener sencillo.


El mecanismo por el cual el cambio desaparece de la vida de las personas es un misterio. Todavía lo es más el hecho de que, bajo este sistema de creencias, muchos negocios pierden ventas, y a nadie parece importarle. La constitución del país lo define como un país de libre mercado capitalista. Y a pesar de que con un mecanismo tan sencillo como tener una cantidad flotante en caja solucionas el problema del sencillo de un plumazo, a nadie parece habérsele ocurrido. Y no era necesario ni ser muy ocurrente, ya que dada la cantidad de personas migrantes, podrían sencillamente haberlo copiado de otros sitios. Pero no, la implantación de este sistema parece contar con barreras insalvables para la idiosincrasia del país. 

 
Contaré una breve experiencia personal para ilustrar el caso. Me encontraba yo viajando por la costa arequipeña, al sur del país, en Mollendo, un pueblo costero, bastante bonito para los estándares peruanos, ordenado, sin mucho caos ni ruido en las calles, bastante limpio incluso. Salgo del Hostel donde me alojaba. Quería tomar un café o un desayuno, pero consciente de que sólo tenía un billete de cien soles, intento cambiar en la recepción del Hostel. Sabiendo lo sensible del asunto, le pregunto si tiene sencillo de cien, aunque sea dos de cincuenta, lo cual me supondría una gran ayuda. A lo mejor, desayunando tres veces, podría encontrar un sitio donde me sirvieran. Por supuesto, el hombre me miro con cara de haberle hecho la pregunta más absurda del mundo, y con una sonrisa de medio lado me dijo que no tenía. 


Sabiéndome ya condenado a no poder tomar mi desayuno, me dirigo a cada cafetería que encuentro. ¿Tienen café? (Esto en Perú hay que preguntarlo, muchas cafeterías tienen sólo nescafé, otras ningún tipo de café en absoluto) me dicen en la primera que sólo Nescafe. Bueno, estoy dispuesto a renunciar a mi dosis de cafeína, si al menos puedo comer algo y engañar al paladar con mal café soluble. "Sólo tengo un billete de 100, ¿tendría sencillo para yo poder pagarle?". No. El mismo procedimiento en las restantes tres cafeterías dio igual resultado. En consecuencia, los 10-15 soles que habría pagado, dependiendo de la cara de gringo que me viesen y lo que quisieran inflar el precio a causa de ello, se quedaron en mi bolsillo, en forma de billete de 100 soles. Papel al que la mayoría de peruanos debe ser ya, a estas alturas, alérgico. 


Queda entonces pendiente una investigación acerca de todo esto. Preguntaré a ver si es posible en este país ir al banco a conseguir monedas, o si realmente resulta que el banco del país emite demasiados billetes y pocas monedas y las transacciones monetarias se vuelven así de difíciles. Mientras tanto, una posible solución que se me ocurre, es que en cada casa del país, suceda esto;


Las fotos son todas de Mollendo, del viajecito que hicimos en semana santa Jose, Nadia y yo, Más adelante habrá alguna de Arequipa, la playa de Punta Bombón y otros sitios que visitamos por ahí cerca.

2 comentarios:

  1. Encántame! É coma se ter moitos moitos cartos, non servese de nada nada.... Pois como debe de ser!!! :)

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    1. Graciñas Anita ! É medio así. Mais teñen unhas manías cos cartos aquí que flipas. Para comezar, en canto lles das un billete, o cheiran, o tocan, o lamben e o miran a contraluz... para saber se é verdadeiro. O de miralo a contraluz, ben, mais o de cheiralo e saborealo, e a primeira vez na miña vida. Despois, como a moeda ou o billete teñan estén medio gastados, non cho aceptan porque din que non vale. Unha mentira xigantesca, mais esta xente vive así, de cousas que din os outros, o acreditan, e os demais a pagar as consecuencias...

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